Notas al programa (Mariam Matrem)

cd3En el presente registro discográfico rescatamos uno de los más bellos y desconocidos repertorios de la historia de la Música. Canciones dedicadas a la Virgen,  recogidas de diferentes manuscritos españoles y europeos, que ofrecen una imagen de la enorme dimensión que la Devoción Mariana alcanzó en el periodo medieval. Cantigas de Alfonso X “el sabio”, el rey trovador de la Virgen que compiló más de cuatrocientas piezas de alabanzas y milagros de Nuestra Señora, piezas polifónicas del Monasterio de Monserrat, el canto de Gautier de Coinci, monje benedictino y trovero del norte de Francia, o la espiritualidad de la madre abadesa Hildegard von Bingen, en Alemania.

Las cantigas de Santa María del rey Alfonso X “el sabio” constituyen el corpus mariano más extenso de la Europa Medieval, con cuatrocientas veintisiete piezas en honor a la Virgen que bien podrían agruparse en diferentes grupos en función de su temática. La mayor parte de ellas son llamadas cantigas de “miragre” y tienen un valor narrativo basado en cada historia contada y cantada, que culmina con un milagro atribuido a la Virgen María. El segundo grupo lo componen las cantigas de “loor o alabanza”, que carecen de contenido narrativo, buscando en todo momento el ensalzamiento de la figura de la más alta señora, son estas las cantigas colocadas en cada una de las decenas que albergan los diferentes manuscritos en los que se encuentra este repertorio. Un tercer bloque se podría establecer a partir de la cantiga nº 400, compuesto por Cantigas de Festas de Sta. María y Nostro Señor y los Sete pesares de la Virgen, y una “maia”. Respecto a las cantigas recogidas en esta grabación, la nº 322, 257, 166 y 295 son de miragre, mientras que la 10 y 100 son de loor o alabanza. La traducción de estas, así como del resto de piezas se encuentra en  el apartado “Discografía”

Alfonso X (1222-1284), ideólogo y compilador de esta colección, eligió la lengua galaico-portuguesa para ella y en un principio se embarcó en la dura empresa de hacer cien cantigas, aunque quizás debido a su tendencia a los grandes proyectos decidió doblar el número hasta las doscientas, para finalmente llevarlo hasta más de cuatrocientas. Así observamos cómo “fez cen cantares e sôes” en la primera redacción, pasa a “fezo cantares e sôes” una vez acabada la monumental obra. Si bien se atribuye al monarca la composición de un buen número de piezas, quizás las cantigas de loor, además de aquellas que guardan relación con su vida (infancia, familia, reinado, batallas, enfermedades…), en este proyecto debieron participar bastantes colaboradores de su corte poética, una de las referencias más fiables es Arias Nunes, poeta y trovador gallego cuyo nombre aparece escrito en la cantiga 223 del códice E.

El Amor Mariano es descendiente directo del Amor Cortés, el canto a la Dama en el ámbito trovadoresco se torna Canto a la Virgen en un giro de lo profano a lo religioso, articulado en gran medida por la irrupción en las cortes peninsulares de un importante número de trovadores que dejan su sello e influjo en nuestra obra poético-musical. Es por ello que la aparición unos treinta años antes que las cantigas, de la obra “Miracles de Notre Dame”, del trovero Gautier de Coinci (“1178” o “1236“),  monje Benedictino y abad en el Monasterio de Saint-Médard de “Soissons” (Francia), es un referente indispensable al buscar los antecedentes de estos cantos a María. En la pieza recogida en esta grabación, Ma Vielle, Gautier ofrece el bello sonido de su instrumento (vielle) a la más alta señora, en la lengua de Oil, vehículo de expresión de los troveros del norte de Francia.

Por su parte Hildegard von Bingen (“1098” o “1179“), alemana de familia noble, fue la menor de  diez hijos y considerada por tanto como el Diezmo para Dios, según la mentalidad medieval, siendo entregada a los catorce años al monasterio de Disibodenberg.

Este monasterio masculino acogió a reclusas en una celda transformada con el tiempo en un pequeño monasterio donde albergar el creciente número de vocaciones. Hildegard recibió una educación monástica basada en la lengua latina (Liturgia, Sagradas Escrituras,Libro de los Salmos, Canto gregoriano…). Desde pequeña tuvo visiones inspiradas por Dios, sin perder los sentidos ni sufrir  Éxtasis. Ella los describió como una gran luz en la que se presentaban imágenes, formas y colores; acompañados en algunos casos, de música. En la canción Caritas abundat, la que fuera madre abadesa, Líder monásticaMística, Profetisa, Médica, Compositora y Escritora, nos lleva a una reflexión sobre la caridad en el Universo.

Completan esta grabación algunas piezas del Livre Vermell de Monserrat, manuscrito del s. XIV que contiene diez cantos y danzas cuyo propósito era entretener a los peregrinos que subían al monasterio de Monserrat y que recibe su nombre del terciopelo rojo bermejo que cubre el original. Stella Splendens es un virelai (forma musical extendida en la Edad Media) a dos voces cuyo carácter de danza se aprecia antes del íncipit, “ad trepudium rotundum”. La costumbre de bailar en los templos mientras se cantaba estuvo muy arraigada en el periodo medieval y goza de abundante documentación. Polorum Regina es una composición monódica en la que el coro va repitiendo lo que canta el solista, las múltiples repeticiones evidencian el tipo de público al que iba dirigida la canción. Maríam Matrem e Inperayritz de la Ciutat Ioyosa son dos joyas de la polifonía medieval española recogidas en este manuscrito, si bien fueron copiadas por una mano distinta a las anteriores, dadas sus evidentes diferencias y la proximidad de la escritura a la de los manuscritos franceses del Ars Nova. Maríam Matrem adopta la forma virelai, tratándose de dos voces sin texto que acompañan a la voz principal, escrita en latín al igual que Stella Splendens y Polorum Regina. Inperayritz de la Ciutat Ioyosa, escrita en occitano, guarda también la forma virelai, siendo su principal seña de identidad la bitextualidad, dado que cada voz canta un texto distinto. En todo caso ninguna de estas dos composiciones están al alcance del pueblo llano para ser cantadas, y esto unido a que en ningún momento nombran a la Virgen de Monserrat, puede llevar a la conclusión de que pertenecieran a alguna antología del Ars Nova, siendo copiadas en el Livre Vermell por alguno de los cantores de la casa real de Aragón.

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